Tarimas
La diferencia básica con los demás parquets es que la tarima no toca el solado, aislando así
la madera del contacto directo con materiales conductores de la humedad, como son los solados de cemento,
de anhidrita, etc. Las tarimas macizas tradicionales, son grandes lamas de madera machihembradas que se clavan
sobre unos rastreles, que son los que mantienen contacto con el suelo y le dan estabilidad y horizontalidad a la tarima. La cámara de aire que queda
entre las lamas y el pavimento facilita la ventilación de la madera, evitando la putrefacción que
trae consigo la humedad.
También se puede instalar un aislante térmico/acústico entre el solado y la tarima tipo arcilla expandida o lana de roca (como en las fotografías).
Después de ser
instalada, este tipo de tarima debe ser lijada y barnizada in situ (es lo más recomendable) aunque puede
venir directamente acabada de fábrica de manera que una vez instalada no requiera ningún otro
tratamiento

Este tipo de tarima se
instala sobre rastreles, mediante una tornillería inoxidable, van uniendo las tablas dejando una
separación para el paso del agua. Después de ser fijada debe ser lijada y barnizada.. Las lamas
están compuestas en su totalidad de madera noble y se encuentran en diferentes formatos para adaptarlos
a los gustos del cliente.